Juntos hasta la muerte

Juntos hasta la muerte

Una pareja de casados, que ya tenía sus años de matrimonio, de altibajos, debido a los celos enfermizos de la mujer, recibieron una mala noticia, ella tenía una enfermedad incurable, que la incapacitaría poco a poco y de la cual llevaba un avance muy alto, sin probabilidad de recuperación.

Esto en lugar de juntarlos, los separo aún más, aumentando los celos de la mujer, que en el lecho de muerte, le exigía que nunca más se casara, cuando ella ya no existiera, ya que los votos que habían hecho, decían que estarían juntos hasta la muerte.

El hombre cansado de pelear, a todo le decía que si a la mujer, esperando que se calmara y se cansara de sus celos, para que pasara a mejor vida tranquilamente.

La muerte llego en poco tiempo, el hombre le guardo luto por un tiempo muy largo, y nada sucedió, solo hasta el momento de encontrar a una buena mujer, que le robo el corazón, se volvió a enamorar, pero algo mal hizo el hombre, al llevarla al mismo lugar que por mucho tiempo compartió con la que había sido su mujer por tanto tiempo.

Y las cosas empezaron a cambiar, empezando con cosas que no podían dar crédito, como el ver volar cuchillos, trastes que se caían, cajones que se abrían y cerraban delante de los ojos de los dos.

Ahí supo que era su difunta esposa, que debido a sus celos enfermizos, no había pasado a mejor vida, y la prometida de miedo lo dejo, así que el señor quedo solo y triste, hasta que la que había sido su esposa se le apareció.

Dando por resultado un ataque cardiaco masivo al que había sido su esposo, a lo que solo se escuchó: “Juntos hasta la muerte”.

Solo quiero jugar

Solo quiero jugar

Eran las 4 de la mañana y Lucia Jiménez estaba aterrada en su recamara sin poder pegar el ojo, un estruendo en la planta baja de su casa, le había quitado el sueño, no sabía si bajar o quedarse en su cama, esperando al intruso, pero sabía que no era una persona, esto ya antes le había pasado y lo que pasaba en esa casa era algo sobre natural.

Por lo que su salud, cada vez más se estaba deteriorando con el pasar de los días y semanas, ya que ella con todos los ahorros de su vida, se había hecho de esa pequeña casa de dos plantas y un ático, que tanto le gustaba, pero que de ser un sueño, había pasado a ser una pesadilla.

Nadie de sus familiares le creía, cuando se quedaban con ella, nada pasaba, solo era cuando ella estaba sola, así que sabía que era personal, algo había hecho para hacer enojar a los espíritus de esa casa.

No sabía qué hacer y en el trabajo, le habían dado un permiso, por su estado de salud, lo bueno que ella tenía dinero en una cuenta de ahorros, pero sabía que ese dinero pronto se acabaría y estaba desesperada.

Confrontarlo, pensó, es lo único que podía hacer, quería terminar esa pesadilla de una vez por todas, y con los ojos ojerosos por tantas noches en vela y la salud en mal estado.

Llego a la planta baja, y con las luces apagadas, pregunto gritando “que es lo que quieres de mí”, el silencio que había en esa casa, dolía hasta los oídos, de repente, una pelota salió de la alacena, y una voz de niña diciendo “solo quiero jugar” ahí se dio cuenta que el ánima que la atormentaba solo era una pequeña que solo quería hacer amistad con ella y con nadie más.

Desde ese momento, Lucia, le empezó a dejar cantidad de juguetes en la alacena y la niña, no la asusto nunca más.

Leyenda esas voces que me vuelven loco

Leyenda de terror esas voces que me vuelven loco

Desde pequeño tuve un don, o una maldición desde el punto de vista de cada quien, pero aún recuerdo que desde que tengo uso de la razón, escuchaba voces a mi alrededor, esto desde mi punto de vista, era normal, algunas de las voces hasta me hablaban por mi nombre, todo esto fue por años y nunca lo mencione, más que a mi madre que curiosamente entendió todo y nunca me juzgó, ya después sabría porque de su proceder.
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La muñeca maldita

muñecamaldita

Dicen que los objetos adquieren las energías de las personas que los poseen, y que si tienes los conocimientos necesarios puedes dotarlos de otras intenciones. No se si sea cierto, pero nunca olvidaré el asunto de la muñeca maldita; que tanto terror causó en mi familia. Vengo de una familia muy humilde y numerosa, así que compartimos las dichas y las penas, nos apoyamos en todas las ocasiones.

Si mi familia era muy pobre, la de mi tío estaba en peor situación. Tenían varios hijos y para ellos cubrir sus necesidades era todo un reto; por lo que pocas veces podían permitirse un capricho; sin embargo, su hija pequeña cumplía años y tenía muchos meses rogando por una muñeca para jugar, una de verdad, no una de trapos viejos. Mi tío escuchaba sus plegarias todas las noches, pidiéndola con esas palabras y se le rompía el corazón de sólo imaginar su carita triste y desilusionada al no encontrar la muñeca. Continue reading

Altas temperaturas

Altas temperaturas

Leobardo deseaba desintoxicar su cuerpo de las sustancias malignas que al paso del tiempo se fueron acumulando en su organismo. Una amiga le recomendó que fuera a un local de baños turcos, pues la experiencia de someterse a un tratamiento de esa clase, le ayudaría a relajarse y al mismo tiempo a depurar su sistema.

El hombre tomó el directorio telefónico y realizó una llamada a un negocio que se encontraba a unas cuantas cuadras de su lugar de trabajo. Quedó tan complacido con lo que le dijeron que pensó en acudir allá al día siguiente.

Llegó a la recepción y le pidió al encargado que le asignara una sala.

– En este momento estamos llenos, pero permítame invitarle un poco de tasajo mientras espera su turno. Le contestó el encargado a Leobardo.

– ¡Vaya! Qué cecina tan rica. Es la carne más suave y jugosa que he probado.

– La hacemos aquí mismo a diario, por eso es tan fresca. Replicó el dependiente.

Al fin una sala se desocupó y nuestro amigo se dispuso a disfrutar de su baño turco. Entró a un cuarto hermético de madera, el cual poco a poco se iba saturando de vapor.

En una de las paredes había un termómetro el cual le iba indicando los grados a los que se encontraba la habitación. Al llegar a los 25°, Leobardo ya sudaba abundantemente.

De pronto, escuchó la voz del dependiente que le decía:

– Está a punto de iniciar la segunda fase del tratamiento, si siente mucho calor, no dude en girar la perilla y salir de ahí.

– De acuerdo.

Luego el clima interno de la pieza adquirió más de 40°. Sin embargo, Leobardo aunque un poco mareado decidió resistir el procedimiento completo.

– Señor, ¿se encuentra bien?

– Sí, estoy estupendamente.

– Me alegra escuchar eso, ya que iniciaremos la etapa final. Mencionó el encargado

La temperatura subió a 65°, como pudo Leobardo se levantó de su asiento y quiso abrir la puerta, más se llevó la sorpresa de que esta había sido cerrada con llave.

Una hora más tarde, el dependiente le dio una instrucción a uno de sus ayudantes:

– Ve a la sala número seis, recoge la carne y llévala a la bodega…