Jarro de barro llenos de monedas de oro

Casa vecindades

Hola al ser una persona de 65 años e pasado a lo largo de mi vida por muchas situaciones, de las que me han pasado a mi,  les quiero relatar una en particular que recuerdo como si fuera el día de ayer, por mi trabajo, mi esposa y mis hijos siempre y constantemente cambiamos de residencia, por un tiempo vivimos en Monterrey, luego emigramos a Guadalajara, después Nuevo Laredo, y así cambiamos durante varios años de ciudad.

En una de esas ocasiones que cambiamos y nos fuimos a Guadalajara, llegamos sin residencia y al tener muchos familiares por haya en veces nos quedábamos en casa de una Tía de mi señora, nos ofreció una recamara en lo que nos estabilizábamos económicamente.  La tía en cuestión, vivía en una Comunidad de al rededor de 8 casas, si mal no recuerdo eran 4 casas de un lado y 4 del otro lado, compartiendo un patio comunal en el centro, esta casa estaba en el centro de Guadalajara, para que se den una idea como 20 cuadras del Mercado tan conocido que es en nombre “San Juan de Dios”

Jarro de monedas de oro

Recuerdo que mi señora y yo, hicimos amistad con la vecina de a lado, que al igual que nosotros, tenia poco de casada y su esposo no conseguía trabajo, me ofrecí a ayudarlo y así quedo, en una de tantas noches, ya tarde recuerdo que, ni mi esposa ni yo, podíamos conciliar el sueño y empezamos a oir, como al lado de nosotros los ruidos escandalosos no dejaban de sonar.

Pensamos que, debido a la situación laboral de el esposo de la vecina, los pleitos a la falta de dinero, no faltarían y que era una pelea verbal y hasta de golpes, ya después escuchar los ruidos se oían lamentos, por lo que pensamos que lloraba la vecina después de pelear con su esposo, recuerdo bien que en esa casa la cocina de mi tía y el baño de la vecina compartían drenaje y tuberías  por eso todo se escuchaba como si estuviera  dentro de la misma casa, los ruidos y lamentos no dejaron de escucharse y se volvió de diario.

Nos empezamos a asustar, por que se veía que ellos se llevaban bien durante el día , pero en la noche los lamentos no paraban era una situación, difícil de entender, ya el nerviosismo y las dudas, estaban en nosotros, en una ocasión me anime a preguntar a la vecina por su esposo, y comento que había salido a buscar trabajo, y mi señora y yo, ya cansados de tanto ajetreo de diario le dije a la vecina que deberían de no pelearse tan seguido, a lo que contesto que ella no era, que nunca se había peleado con su marido, le cuestione entonces de los constantes ruidos y lamentos que todas las noches se oían  a lo que me respondió que en las casas, siempre habían ”asustado” y ahí se aclaro todo.

Imagen en de un muerto sobre una persona

Empezamos a plantearnos la idea de retirarnos de ahí  por que era cada ves mas feo los sonidos y lamentos, un día que nos dormimos, me acuerdo bien que ya tarde note a mi señora, que se movía como si tuviera una pesadilla, a lo que al levantara soltó el llanto, diciéndome que tenia minutos queriendo despertar, pero ni los parpados de sus ojos podía abrir, ahí por primera ves escuche el “se me subió el muerto”, recuerdo a mi mujer, llorando de la desesperación  por no poderse levantar, ni siquiera respirar podía,  por que sentía una presión en el cuerpo y mas en el pecho.

Al otro día ya no volvimos a esa casa mas que por nuestras pertenencias, y así paso nos cambiamos a otra zona de la ciudad de Guadalajara, al cabo de unos días  regresamos a casa de la tía  solo para saludar y ver como estaba y se nos hizo raro ver la casa de la vecina, sola ya nadie vivía ahí, a lo que la Tía  nos comento: que se habían cambiado unos días después que nosotros.

Resulta que la vecina, le platico que al entrar al baño de su casa, y al hacer sus necesidades, el excusado se le vino abajo, se hundió  no sabemos si a consecuencia de que pero la vecina en su desesperación de no caer a el drenaje, se agarro de lo primero que encontró  la tubería de el agua de un lado y un Jarro de barro llenos de monedas de oro del otro lado.

La primer reacción de la vecina al caer, fue gritar al esposo que se caía  pero al ver todo lo que había  encontrado, se enmudeció la llevaron al hospital, y la señora no hablaba nada!!!, solo hasta que la dieron de alta unos días después, le contó todo a el esposo que sin llevarse nada abandonaron la casa y todos los pocos muebles que tenían los abandonaron, solo se llevaron las monedas.

Aquí entra el dicho “Si dios te quiere dar, hasta por el trasero te va a llegar” y así paso con la vecina, estas casas si aun existen están en las calles de Abascal y Sauza y calle San Martin de Jesus, en el mero centro de Guadalajara Jalisco.

 

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